Hallú es veterinario...pero nosotros no somos animales
Hace dos años, en el Buenos Aires, se se agregaron dos nuevas divisiones en aulas que solían permanecer vacías en el turno noche, (en lugar de tener cinco divisiones como la tarde y la mañana, en el vespertino funcionaban sólo dos). A pesar de que esto significó que más chicos tuvieran la posibilidad de ingresar al colegio y a la vez se generaran puestos de trabajo, el Consejo Superior aún se niega a ampliar la partida presupuestaria para cubrir los seguros de los compañeros y los sueldos de los docentes y no docentes con los que ya están funcionando las nuevas divisiones. De hecho, en la práctica el CS desconoce la existencia de esos cursos. Hoy en día el presupuesto no aparece, y si bien otros años la vergüenza pública de tener profesores trabajando sin un pago fue suficiente para que a mitad de año se pasara el presupuesto necesario, hoy no podemos asegurarnos nada a nosotros mismos. Sólo en la lucha y el reclamo constante para que las autoridades hagan lo que tienen que hacer pueden darnos garantías de que no va a haber cierre de divisiones.
En el Pellegrini, el bar que había sido tomado y gestionado a partir del 2007 y hasta el año pasado por parte de los estudiantes ante el total abandono de las autoridades, fue licitado y concesionado a una empresa privada. Los estudiantes que decidieron hacerse cargo del bar en 2007, debieron hacerlo llevando una larga y complicada lucha, haciéndose cargo del trabajo que le corresponde a quienes mal gobiernan la universidad hoy en día, y pensando, en un futuro próximo, en llevar a cabo un proyecto que contemplara precios bajos para los estudiantes, trabajo para el cuerpo no docente del colegio y una gestión del bar integrada por una comisión de estudiantes, docentes y no docentes del colegio. Sin embargo, las autoridades no sólo nunca propiciaron la puesta en práctica de este proyecto sino que en el verano del 2010 concesionaron el bar, haciendo de un espacio de la educación pública otro negocio más para sus intereses.
Ante estas dos situaciones los estudiantes marchamos como lo hicimos innumerable cantidad de veces al Consejo Superior en defensa de nuestra educación. No es casualidad que año tras año nuestros reclamos vayan a parar al mismo lugar. El Consejo Superior es el órgano de gobierno de la UBA. Está conformado por el rector y los decanos de las trece facultades, representantes estudiantiles, docentes y graduados de toda la universidad, pero no hay representación de los colegios que dependemos y sufrimos directamente las consecuencias de las decisiones que allí se toman.
El Consejo Superior es el órgano que toma las decisiones día a día sobre la UBA. Es quien en el Buenos Aires se niega a pasar el presupuesto para los nuevos estudiantes del turno noche y es quien en el Pellegrini pasa por alto a los estudiantes para concesionar a privados un servicio que le corresponde otorgar a la educación pública y gratuita.
No existe forma de que se respeten nuestros derechos y nuestras opiniones si no lo hacemos por nosotros mismos, tal y como lo venimos demostrando año tras año. Por eso creemos que un verdadero proyecto de democratización no termina con la instauración de Consejos Resolutivos en los colegios, en los que tanto la proporción (hay más docentes en el consejo que estudiantes, graduados y no-docentes juntos) como la decisión final (siempre respondiendo a los intereses de los rectores) no terminan nunca de representar verdaderamente al claustro estudiantil. Si queremos que el proceso sea más profundo e incluya consejos legítimos con atribuciones completas, capacidad de elección del rector y participación directa en el Consejo Superior, debemos profundizar también la lucha.
No nos quedemos en la superficie de los problemas, ése es el objetivo de quienes nos gobiernan. Estos problemas parecen ser independientes entre sí pero son dos caras de la misma moneda: parten del hecho de que aún hoy las decisiones sigan quedando en manos de las autoridades del Consejo Superior sin participación de las comunidades educativas preuniversitarias.
Tanto el bar del Pellegrini como el intento de cierre turno noche en el Buenos Aires son muestras del intento de la degradación pública llevada a cabo por las autoridades de la universidad. Es nuestra responsabilidad, la de los estudiantes, despertarnos hoy y salir a reclamar por la educación que nos merecemos. Como sabemos que la lucha es una sola y sólo la unidad nos da la fuerza necesaria, desde [El Resto] y Mano Negra llamamos a la unidad de los colegios preuniversitarios para luchar juntos en el camino por una verdadera democratización.
[El Resto] y Mano negra en Lobo Suelto.
Con tanto humo el bello fiero fuego no se ve
Estos “alumnos en calidad de libres” tienen hoy en día dos posibilidades reales: o bien se reintegran al CNBA una vez aprobadas las asignaturas pendientes y perdiendo un año, o bien se van del CNBA y continúan su educación media en otro colegio. En el primer caso, estos estudiantes se ven obligados a pasar un año sin asistir a clases, perdiendo la rutina de estudio, por lo general pagando profesores particulares para rendir las materias previas, corriendo el riesgo de quedar a la deriva, y siendo ellos y eventualmente su familia los únicos responsables e interesados en reingresar al Colegio. En el segundo caso, estos estudiantes cursan en otro colegio donde probablemente el programa escolar sea completamente distinto cronológica y temáticamente; esto puede parecer un detalle menor pero la realidad es que no sólo uno se ve obligado a volver a abordar temas ya estudiados sino que, además, esto produce un retraso a nivel pedagógico en el aprendizaje del alumno. El CNBA nunca mostró un real interés por solucionar esta situación antipedagógica a la que son forzados los chicos que pierden la regularidad.
¿Qué estudiamos?
Día a día todos observamos las fallas que conducen a las gigantescas cifras de estudiantes libres. Aquí planteamos los problemas que nosotros vemos junto con una posible vía para solucionarlos, con el fin de abrir la discusión al resto del estudiantado y poder definir un proyecto educativo que nos incluya a todos.
Cada uno de nosotros alguna vez ha cuestionado el qué y el por qué de lo que se nos enseña. Es muy probable que también hayamos pensado en alguna forma de cambiarlo, dando el primer paso para lograrlo: la reflexión. Y es que nuestro rol como estudiantes no es el que nos quieren hacer creer; nosotros como estudiantes estamos formando una actitud crítica frente a la vida y como tales podemos y debemos repensar la educación que recibimos teniendo en cuenta las críticas hacia el material leído, la dinámica de clase, los programas en general, el punto de vista desde el que se encaran, etc.
Una de las falencias mayores que vemos en los planes actuales es la falta de modernización de ciertos programas (por ejemplo el de Informática) y del correcto ordenamiento de algunos planes que se traduce en el desinterés y la poca didáctica, factores fundamentales en la enseñanza. También vemos muchas veces la falta de relación y articulación entre los planes de una materia a través de cada año y con las otras materias que lo acompañan, de forma tal que ciertas disciplinas que se retroalimentan muchas veces no se enseñan correlativamente.
Queremos abrir esta discusión a todos los estudiantes, con el fin de que sea lo más rica posible. Para esto venimos proponiendo unas jornadas estudiantiles para el mes de mayo, cuyo eje central sea esa pregunta: ¿Qué educación recibimos y qué educación queremos recibir?, y cuya resolución sea un proyecto integral de reforma educativa. Mientras llevamos a cabo estos debates, no debemos negar ni apartar las opiniones y los aportes de los profesores, nuestra media naranja intelectual, que estarán a cargo de impartir las clases de los nuevos planes de estudio y son igual de importantes que los estudiantes al generar críticas por sus años de experiencia, su dedicación por la enseñanza y comprensión del contenido de cada materia.
¿Quiénes nos lo enseñan?
En el renombrado Colegio Nacional de Buenos Aires, existen requisitos para que un docente pueda desempeñarse como tal dentro del establecimiento. Aquella prueba que, al ser aprobada, califica a un profesor para poder enseñar en el CNBA se llama concurso docente.
Hoy en día estos concursos están paralizados, principalmente por la enorme carga presupuestaria que se requiere para realizarlos, y es un problema que afecta a nuestro colegio. Por un lado por la presencia de docentes no capacitados que se encargan de formar a los alumnos, pero sobre todo, por la terrible inestabilidad que sufren aquellos profesores que no fueron concursados, y deben, cada año, rogar por ser re contratados y por lo tanto mantenerse muchas veces en la inmovilización por temor a sufrir represalias.
Sin embargo, no debemos cerrar nuestra discusión. Los concursos docentes son una instancia de filtro de profesores, y como tal, aquel que los realiza e interviene puede decidir acerca de quién sí y quién no podrá enseñarnos. Por eso es necesario que entendamos la importancia de pulir este sistema para que seamos partícipes activos e intervengamos en este proceso de examen.
¿Cómo nos lo enseñan?
La libertad de cátedra es una herramienta muy útil para recibir una mejor educación. Consiste, a grandes rasgos, en que cada profesor pueda desarrollar su enseñanza siguiendo una línea de contenido (los programas), pero con autonomía propia, tanto para focalizar o dar distintos temas, o para darlos del modo que en que le parezca más adecuado.
Si bien es un gran avance, ya que impide la restricción de contenidos que un docente considere necesarios dar, así como también logra independizar a los profesores de la línea política que siguen los programas, resulta un arma de doble filo en las circunstancias en que es aplicada.
Hoy en día, combinada con la falta de concursos docentes, produce que mientras se muestra la imagen de “libertad”, los profesores son atados a no salirse de la línea de aquellos que los contrataron y de quienes dependen para seguir manteniendo su trabajo.
Tampoco parece comprenderse en nuestro colegio que la “libertad de cátedra”, es precisamente independencia en los contenidos dados, y no una desequilibrada forma de dejar que los profesores hagan lo que quieran. Las injusticias a las que somos sometidos muchas veces los alumnos, jamás son saldadas, dejándonos con sin defensa frente a la voluntad del docente y forzándonos a hacer esfuerzos mayúsculos por lograr los objetivos que nos imponen. Más de una vez hemos visto a las autoridades del colegio escudarse tras la libertad de cátedra permitiendo abusos académicos por parte de profesores, desoyendo los reclamos estudiantiles.
Por eso, resulta indispensable el comenzar la discusión de un proyecto que transforme la realidad de nuestro colegio, superando las fallas que nos afectan directamente, y logrando una verdadera libertad de cátedra que fortalezca nuestra calidad educativa.
Vemos que hoy hay un problema al que tenemos que darle una respuesta urgente: los 230 compañeros que ya se quedaron libres. Por eso, desde [El Resto] sostenemos que la mejor solución es abrirles un nuevo abanico de posibilidades a los estudiantes en esta situación para que decidan qué camino tomar.
Pensamos que el colegio debe darle a los pibes, entre otras cosas, la posibilidad de repetir. Además, en el caso de quienes adeuden sólo dos materias y no quiera recursar todo un año, tengan la posibilidad de entrar como oyente a las clases de esas materias. Por otro lado, las clases de apoyo deben ser realmente eficientes, no una mera consultoría donde se vaya con una duda puntual, sino clases especiales para libres, con profesores recompensados con el presupuesto de la educación pública, que aborden los temas por completo y no exista la necesidad de pagar un profesor privado. Por último y cruzando todo esto, debe existir un seguimiento psicopedagógico por parte del Departamento de Orientación para estar al tanto del proceso de reincorporación y para brindar la contención necesaria.
Fuimos llevando todas estas propuestas a la Comisión de Educación, a la que te invitamos a participar para que te sumes al debate y traigas las tuyas.
Por otro lado, para poder pagar los nuevos sueldos y el seguro de los nuevos estudiantes, se necesita un aumento del presupuesto. Desde aquel año en que los cursos comenzaron a funcionar, el Consejo Superior (organismo que debiera encargarse de asignarnos el dinero para financiar las divisiones), no quiere reconocer la existencia de las mismas. No obstante a mitad de cada ciclo lectivo, frente a la vergüenza pública que significaba tener profesores trabajando sin un sueldo, las autoridades de la UBA se veían obligadas a pasar el presupuesto para los profesores que se encargaban de brindarnos clase ad honorem.
Este año, ya a mitad de abril, todavía no se reconoció la existencia de las nuevas divisiones, y por lo tanto, hay una clara demostración por parte del Consejo Superior de la universidad a no reconocer ni a los compañeros ni a los docentes que asisten a esos cursos.
Si bien hoy en día es poco probable que las divisiones sean cerradas, no podemos permitir que la universidad se niegue a reconocer el avance en la apertura a la educación en nuestro colegio. Es necesario tanto el reconocimiento de estas nuevas divisiones como el presupuesto para su mantenimiento, a fin de que tengamos docentes debidamente pagados por la universidad y asegurada la permanencia de los nuevos compañeros de la noche de ahora en adelante y para siempre.
Este miércoles es la primera reunión del Consejo Superior, y allí se tratará este problema, por eso es necesario que tomemos postura y luchemos para que no se pueda seguir intentando achicar el turno noche. Es nuestro derecho y obligación hacernos escuchar, por eso esperamos que todos podamos marchar el miércoles 14 a la sesión del Consejo Superior de la UBA, en reclamo de una educación gratuita e inclusiva.
Estemos presentes, mostrando nuestra fuerza y convicción, para que quienes tengan la intención de cerrar las divisiones, sepan que no lo vamos a permitir.
Turno mañana: Monto o Amy (2º3ª)
Turno tarde: Ocho (6º Humanisticas) o Pauli (4º6ª)
Turno Noche: Pascu (5º12ª) o Gasti (5º11ª)
A transformar la FUBA y reconstruir el Movimiento Estudiantil [La Mella]
El próximo sábado 27 de marzo se realizará el Congreso de renovación de autoridades de la Federación Universitaria de Buenos Aires. Las agrupaciones que firmamos esta declaración nos proponemos impulsar una profunda transformación de la FUBA que sirva para reconstruir el movimiento estudiantil para luchar por la defensa de la nuestra universidad pública, sosteniendo como horizonte la construcción de una universidad popular que aporte al cambio social.
¿Qué se juega en este congreso?
Como mencionamos en nuestras declaraciones previas, este congreso se enfrenta a la posibilidad de retorno de la Franja Morada - Nuevo Espacio.¿Quienes son? Son el brazo estudiantil de la UCR, que condujo la FUBA desde 1983 hasta el 2001, cuando tuvo que fugarse como De La Rua por la presión de miles de estudiantes que fueron recuperando 7 de los 13 centros de estudiantes que estaban en sus manos. En estos momentos su principal bastión de poder está en la Facultad de Ciencias Económicas, donde convirtiendo al Centro de Estudiantes en una fabulosa ventanilla bancaria y asociándose con las autoridades universitarias, mantienen las herramientas de organización y participación de los estudiantes presas del negocio privado y millonario de sus dirigentes. Franja Morada - Nuevo Espacio no es otra cosa que la expresión estudiantil de quienes en todo el nivel universitario hacen de la educación pública una tremenda fuente de corrupción y negocios con los que se llenan los bolsillos. ¿Cómo pretenden hacerlo? A través de una lista encabezada por la agrupación "Nuevo Derecho", la fuerza política que sostuvo como decano y postuló al rectorado al ex funcionario de la dictadura militar Atilio Alterini. Tres días después del 24 de marzo, aniversario del comienzo de la peor de las dictaduras militares que sufrió el pueblo argentino, no podemos permitir que la FUBA quede en sus manos.
¿Qué proponemos desde este espacio?
Son de público conocimiento nuestras críticas a las fuerzas políticas que vienen conduciendo la Federación desde el 2001 y que en los últimos años quedó en manos del Partido Obrero. Sin dejar de valorar el triunfo sobre la Franja Morada y la lucha en defensa de la educación pública que esta conducción ha sostenido, creemos que esta ha instalado una lógica de autoconstrucción partidaria en la Federación que impide que la mayoría de los estudiantes se identifique y organice en la FUBA no viendo en esta otra cosa que un apéndice del Partido Obrero. También consideramos que la política sectaria del PO ha debilitado fuertemente la capacidad del movimiento estudiantil para lograr avances concretos en nuestras demandas. Debemos plantear y plantearnos, que no alcanza con que la FUBA "luche" y lance "consignas" sino que debe dar pasos concretos para construir un movimiento masivo de estudiantes que sea capaz de convertir en victorias concretas cada una de las batallas que emprende.
Para eso es necesario que la FUBA interpele a los estudiantes de carne y hueso, que cursamos todos los días en los CBCs y en las Facultades y no que haga política meramente para el Partido que la conduce. Que respete las instancias y los tiempos de organización de base de los estudiantes, que fomente la participación sin intentar cada vez imponer consignas abstractas. Que sea capaz de conducir una política que rodee a las luchas estudiantiles de la mayor solidaridad y articulación posible, en lugar de profundizar el aislamiento tal como viene ocurriendo en los últimos años.
Necesitamos una Federación que aborde la disputa integral del conocimiento. La conducción actual se limita a las (justas y necesarias, pero insuficientes) reivindicaciones gremiales, dejando de lado aspectos centrales que hacen a la disputa por el sentido de la universidad y el conocimiento que esta produce. Entendemos que esta incluye la disputa académica (revisión y reformas de los planes de estudio, cátedras libres, etc.); la disputa cultural (generando múltiples instancias de socialización y articulación de prácticas culturales alternativas y contra hegemónicas); y el impulso de prácticas de articulación con los movimientos del campo popular desde nuestra especificidad, superando así la mera solidaridad entendida como unidireccional.
En definitiva, necesitamos una FUBA que funcione como una herramienta de unidad y articulación de la heterogeneidad de agrupaciones y estudiantes no agrupados que queremos luchar en defensa de la universidad pública y gratuita, y por la construcción de una universidad al servicio de los intereses del pueblo.
Por todo esto desde este espacio nos proponemos a partir de este congreso impulsar algunas transformaciones urgentes en nuestra Federación. Sabemos que contamos con numerosos límites, empezando por el hecho de que este Congreso se esté realizando seis meses después de las últimas elecciones de Centros de Estudiantes. Pero creemos que vale la pena apostar a generar una nueva conducción de la FUBA que intente llevar a la práctica los cambios que necesitamos -y que sabemos que sólo mediante el trabajo de base serán posibles-. Estamos convencidos de que es la única forma de evitar que la Federación vuelva a caer en manos de la Franja Morada - Nuevo Espacio y sus agrupaciones satélites, y que la FUBA no vuelva a ser la caja negra de negociados de la UCR. También creemos que es la oportunidad de que nuevas voces se expresen en nuestra Federación, llevando adelante un proceso de transformación de la misma.
¿Qué nos proponemos cambiar en la FUBA?
Creemos que la FUBA debe generar iniciativas que convoquen a la mayor cantidad de estudiantes posibles.
· Que tome como bandera la lucha contra la privatización y mercantilización de nuestra educación y batalle por la democratización de la Universidad. Que denuncie y enfrente la política del rector Hallú que intenta meter presos a los estudiantes que defienden la educación.
· Impulsamos una FUBA que sea protagonista de las luchas de la Ciudad de Buenos Aires contra la política privatizadora y represiva de Macri, y una Federación que cuestione las políticas del gobierno nacional que continua la orientación mercantilizadora y neoliberal en nuestras Universidades Públicas.
· Queremos una FUBA que se ponga de pie para conocer y defender los procesos populares que afloran en Nuestra América, que han puesto en jaque a nuestro vecino imperial del norte y reinstalan la idea de que se pueden llevar a cabo procesos de transformaciones profundas.
· Nos proponemos impulsar una política cultural de la Federación que acerque a los estudiantes a través de espacios de socialización y encuentro, de apropiación de nuestra Universidad pública como algo propio y de nuestras herramientas gremiales como instrumento de organización y participación.
· Nos planteamos también impulsar desde la FUBA, a partir de publicaciones, debates sobre el movimiento estudiantil, sobre nuestra historia y sobre los grandes problemas de nuestro país.
· Una Federación que aborde la disputa por el sentido del conocimiento, impulsando la revisión y reforma de los planes de estudio, la creación de cátedras libres y seminarios que nos permitan instalar debates, escuelas de pensamiento y autores ausentes en nuestras carreras.
· Promovemos una FUBA que se vincule en prácticas cotidianas con los sectores populares que se organizan y desarrollan experiencias de construcción de poder popular, acercándonos desde nuestra especificidad de estudiantes y aportando nuestro granito de arena a la rearticulación del campo popular.
En definitiva, queremos una NUEVA FUBA. Para construirla, te invitamos a acercarte, a participar, a ser parte de esta apuesta. El próximo 27 de marzo en el Congreso de la Federación, frenemos el avance de la derecha y pongámonos a construir una nueva FUBA, democrática, masiva y de lucha.
Corriente Julio Antonio Mella: Colectivo de Izquierda (Filosofía y Letras) / ContraHegemonía (Sociales) / EpideMIA (Cs. Medicas) / In Dubio Pro Reo (Derecho) / La Grieta (FADU) / La Mella (Exactas) / Palabras Necias (Psicología) / S.O.S (Económicas) / La Mella (CBC)
Corriente Rebelión: El Andamio (Sociales) / El Estallido (Psicología) / Los Necios (Filosofía y Letras)
La Mala Educación (Sociales)
Un Solo Grito en la Tendencia Estudiantil Revolucionaria (Filosofía y Letras / Sociales)
Corriente Universitaria Plan B (Filosofía y Letras / Cs. Medicas/ Sociales)
Socialismo Libertario (Filosofía y Letras / Sociales)
Para todos todo. Para nosotros nada.
"Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella.
Pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche,
para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte,
para quienes está prohibida la vida. Para todos la luz.
Para todos todo.
Para nosotros el dolor y la angustia, para nosotros la alegre rebeldía,
para nosotros el futuro negado, para nosotros la dignidad insurrecta.
Para nosotros nada."
Cuarta declaración de la Selva Lacandona
El 19 de diciembre del 2001, la ciudad de Buenos Aires fue escenario de un gran estallido social que reflejó el profundo repudio al gobierno del entonces presidente Fernando de la Rúa. La explosión desencadenada en ese momento particular no es un hecho aislado sino que es parte de un movimiento que se comenzó a forjar a mediados de la década del 90 como consecuencia de la marginación que trajo consigo la economía neoliberal.
Las políticas antipopulares como el corralito de parte del ministro de Economía Cavallo, contextualizadas en una crisis económina y una inflación creciente, generaron el malestar de todos los trabajadores, estudiantes y desocupados a lo largo y a lo ancho del país. Otra vez, se pretendía que el pueblo pague los platos rotos. Así se gestó una gran rebelión popular que a falta de comida no tardó en saquear mercados, negocios y salir a las calles de Buenos Aires y otras ciudades, pese al estado de sitio decretado por el entonces presidente. Al no poder manifestarse en sus antiguos espacios de trabajo los desocupados comenzaban a tomar las calles y la palabra piquete comenzaba a sonar en noticieros, diarios y cabezas de los argentinos.
La brutal represión policial intentó dispersar las protestas, dejando muchos muertos, pero la organización del pueblo era imparable. La frase “que se vayan todos” resonaba por todos lados y nadie tenía pensado parar hasta que ésta deje de ser sólo una frase. Y así fue como el 20 de diciembre, estando la casa rosada cercada por el pueblo, nuestro presidente tuvo que salir de ella en helicóptero -a pesar de haber anunciado tres horas antes que no renunciaría a su cargo-. El poder popular se constituyó como fuerza política y creó una gigantesca deslegitimación institucional: la situación de doble poder enfrentando, por un lado, el poder institucional y, por el otro, el de la gente en las calles y las asambleas populares. El “que se vayan todos” se hacía cada vez más fuerte.
Para quienes todavía creemos en la organización desde abajo estas jornadas de lucha son una inspiración de cómo hacer política (politikós “ciudadano”, “civil”, “relativo al ordenamiento de la ciudad”). Ante la presión de los homogenizadores de la política y los medios de comunicación, quienes intentan imponer que la política es meter un papel en una urna y acatar las decisiones de quienes elegimos, nosotros decimos NO. La democracia (“demos” pueblo, “kratos” poder o gobierno) se hace con participación, con lucha y desde abajo. La mayor enseñanza que nos dejaron estos hechos fue a no acatar las decisiones de quienes se oponen a las mayorías, a meternos todos en la política y a no recaer en los prejuicios heredados de la trágica década de los 70s.
Hoy podemos ver como estas injusticias se repiten una y otra vez. Sin ir más lejos, el pasado lunes nos vimos reprimidos por levantar las mismas banderas que se levantaron en toda la Argentina hace 8 años, pero en el contexto de la Universidad pública. La policía volvió a atacar a los estudiantes por exigir participación en las decisiones que se toman en la educación pública (de pueblo). A pesar de que el actual gobierno nos quiere hacer creer que revindica todas estas cuestiones, no ha hecho más que continuar con la misma concepción de la política (como demuestra con la nueva ley de reforma política*) que se viene forjando hace años donde las mayorías se ven excluidas de las decisiones y su discurso “progre”, que intentó recomponer un sistema de gobierno, ya se cayó a pedazos: dicen estar con el pueblo pero están más focalizados en pagarle al club de parís y el FMI en vez de satisfacer las demandas populares y, así como se jactan de enjuiciar a los militares de la dictadura, reprimen ferozmente al pueblo que se manifiesta por trabajo, salud, educación.
El sábado 19 de diciembre se realizará la movilización que vienen repitiendo año tras año, desde el 2002, distintas organizaciones sociales, de izquierda, estudiantiles, etc. con el fin de recordar (no solamente en el sentido rememorativo) esta fecha que marcó un antes y un después en nuestra historia y demostró que el poder del pueblo organizado es imparable. Hoy en día siguen vigentes el hambre, la injusticia, la desocupación, la represión policial, la corrupción, y todos aquellos factores que hicieron explotar de rebeldía a un pueblo que no estaba dispuesto a quedarse callado. Por esto, a ocho años del argentinazo, todas las banderas del 2001 deben seguir siendo levantadas por nosotros. Si el presente es de lucha el futuro es nuestro.
*La reforma política apunta a reflotar y darle vitalidad al sistema partidario imponiendo internas abiertas, obligatorias y simultaneas para la elección de candidatos reforzando la idea de que los partidos son la vía de participación política. Además establece criterios muy restrictivos para que un partido pueda presentarse a elecciones favoreciendo así a los grandes aparatos políticos.
Continuemos la lucha por la democratización... COPEMOS LA ASAMBLEA UNIVERSITARIA
Este lunes, en el Congreso Nacional y rodeado de un operativo policial, se llevará a cabo la Asamblea Universitaria. Este es el órgano máximo de la Universidad, está compuesto por los consejeros directivos de cada facultad y los consejeros superiores. Su atribución más importante es la de elegir el rector de la Universidad cada cuatro años. El Consejo Directivo de cada facultad está compuesto por: 8 docentes, 4 estudiantes, 4 graduados y ningún no docente, y es el que elige el decano de cada facultad. Sumando los consejeros directivos de las 13 facultades, hay en total 104 docentes (elegidos por sólo 2.000 docentes de los 20.000 que tiene la facultad, dado que no votan ni auxiliares ni interinos quienes representan el 97% de los docentes de la UBA), 52 estudiantes (a pesar de ser 300.000 y el sostén fundamental de la educación) y 52 graduados (aunque no vivan el día a día de la Universidad y estén ajenos a las consecuencias de las resoluciones que se toman). Es decir que 30.000 estudiantes tienen la misma representación que los graduados y la mitad de la de los 2.000 docentes que votan: la antidemocracia numérica está más que clara. Los consejeros directivos de las 13 facultades eligen los consejeros superiores que forman parte del órgano colegiado que gobierna la Universidad: 5 docentes, 5 graduados, 5 estudiantes y los 13 decanos.
La última Asamblea Universitaria se llevó a cabo en nuestro colegio en el año 2006. Durante ese año, múltiples marchas y manifestaciones han demostrado el descontento de miles de estudiantes con el régimen antidemocrático de la UBA, el cual optó por reprimir fuertemente con vallas y carros hidrantes a quienes luchan por una Universidad al alcance de todos. En ese marco, y luego de un año de conflictos, Rubén Hallú fue electo como rector en una sesión extraordinaria en el Congreso Nacional (represión policial mediante). Los decanos de las trece facultades prometían que se reformaría el Estatuto Universitario y se lograría la tan mentada democratización de la universidad.
Alcanza con hacer una cuenta simple para comprender que la siguiente Asamblea Universitaria debía realizarse en el 2010. A pesar de estar programada para el próximo marzo, las autoridades de la UBA, a espaldas de los estudiantes y de la mayoría de los docentes, decidieron adelantar la Asamblea para las vacaciones del 2009, sin estudiantes ni docentes en las aulas. Lo que demuestra que para las autoridades antidemocráticas, la Asamblea Universitaria no es una instancia para discutir el proyecto y definir el futuro de nuestra Universidad sino una mera formalidad a través de la cual pretenden mantener el poder.
Para peor, no habrá discusión plural ni participación democrática: este 14 de Diciembre intentarán reelegir al actual rector Rubén Hallú quien no cumplió su promesa de democratizar la UBA, sino que impulsó un programa de degradación de la educación pública: implementación de la LES, políticas de autofinanciamiento por lo que pretende para contrarrestar la falta de presupuesto vender nuestro Campo de Deportes, continuar con los kioskos concesionados en nuestro Colegio y licitar el comedor estudiantil del Pelle, continuar el negociado de los postgrados arancelados y el sostenimiento de la Universidad a partir de miles de docentes que trabajan gratis, etc.
El resultado de la Asamblea está decidido de antemano, por más de que seamos la gran mayoría de la Universidad los que nos opongamos a estas políticas. Ante esta situación quieren evitar que esta mayoría (estudiantes y docentes) discutamos en las aulas. Saben que esta oposición es fuerte en la Universidad, dado que no han hecho ni una de las reformas que prometieron en el 2006, llegando a cajonear y/o mandando a comisión todos y cada uno de los proyectos que intentaron algún tipo de cambio en el estatuto, lo cual sigue expresando el carácter antidemocrático de los órganos de gobierno de la UBA. En vez de eso, durante el mandato del actual Rector acumulamos un importante número de hechos que atentan contra la Universidad pública, gratuita y de excelencia a la que aspiramos. No sólo no se reformó el estatuto en lo respectivo a la democratización del cogobierno (los consejos directivos), sino que además se cerró la sede del CBC de Merlo, se permitió el ingreso de la policía para desalojar el Comedor Universitario de la Facultad de Sociales, se aceptaron los fondos de la minera contaminante La Alumbrera, se restringió la participación de los estudiantes en las sesiones del Consejo Superior impidiendo el libre ingreso y funcionando con vallado policial en la puerta, y la lista sigue. Estos hechos no hacen más que expresar el régimen antidemocrático en concreto.
No sólo han adelantado la Asamblea y resuelto ya su veredicto, sino que a esta práctica fraudulenta se le suma una disposición, contradictoria con el Estatuto que ellos se jactan de defender, que supone que será una “sesión especial” con el único propósito de reelegir al Rector, cuando la Asamblea Universitaria tiene la potestad de fijar su propio temario. Esta barbaridad es el marco de ilegitimidad e irregularidad en el que quieren llevar a cabo la reelección.
Durante estos meses, el rechazo frente a esta maniobra ya fue demostrado en numerosas oportunidades, pero el Rectorado parece desoír el pedido de democratización y cambio contra las políticas que degradan nuestra educación. Luego de años de promesas incumplidas sobre la reforma del estatuto en lo que hace al cogobierno universitario, nuevamente harán el intento de reunirse a espaldas de los estudiantes, en el congreso y con custodiados por la policial, para no seguir haciendo sus negocios en detrimento de la educación pública.
Desde [El Resto], rechazamos la política de las autoridades de una Universidad restringida, al servicio de las empresas y aislada de los sectores populares. En cambio luchamos por una Universidad generadora de pensamiento crítico, de excelencia académica y en relación directa con el campo popular. El adelantamiento de la asamblea, sumado al gran despliegue policial previsto y a que sesionará en el Congreso de la Nación −lugar recomendado por la policía− pretende impedir una gran movilización que ponga en jaque la perpetuación del régimen antidemocrático de la UBA. No lo permitamos: salgamos una vez más a las calles para luchar por la Universidad a la que tenemos derecho. Sigamos exigiendo la unificación del claustro docente (para que voten los 20.000), el aumento de la representación estudiantil (que sea proporcional a los 30.000 que existen), la eliminación de los graduados y la inclusión de los no docentes.
Es muy importante tener en cuenta que probablemente mañana se repita el operativo policial -represivo- que se desplegó en 2006, por el cual muchos estudiantes terminaron hospitalizados. Para disminuir la posibilidad de que nos lastimen es importante: usar ropa y zapatillas oscuras (para evitar que se noten las marcas de pintura que dejan los chorros de agua de los camiones hidrantes) y cómodas; un pañuelo (por si tiran gases lacrimógenos poder cubrirse el rostro); y sobre TODO, ir todos juntos en una columna compacta con los estudiantes universitarios. Para ello proponemos reunirnos hoy a la noche a partir de las 11 horas en la Facultad de Sociales (M.T. de Alvear 2230), para mañana temprano (5 a.m.) poder salir todos juntos y con estudiantes universitarios al Congreso. No es alarmismo, es precaución.


